Nosotras También Somos Voz

Voluntarias y vecinas de Panimaché V, noviembre 2013

Voluntarias y vecinas de Panimaché V, noviembre 2013

Alzamos la voz por lo que no debe ser olvidado, normalizado o reprimido, así mismo conmemoramos con alegría los logros que hemos obtenido.

TECHO - Guatemala realizó su décima Colecta Nacional, donde movilizamos a más de 4000 voluntades... 4000 voces se unen para denunciar la situación de pobreza de millones de guatemaltecos. A través de este esfuerzo buscamos seguir trabajando junto a veinte comunidades en todo el país.

Podemos enumerar afortunadamente varios logros; sin embargo, existen algunos no tan obvios que nos han permitido cumplir nuestras metas, conocer nuestros desafíos y saber que estos pueden ser superables. Es por eso que en el marco de conmemoración del Día Internacional de la Mujer, escribo expresándome desde el corazón, para recordar las historias de lucha y transformación que he tenido la oportunidad de vivir, junto a mujeres ejemplares, para que sean inspiración a todas las mujeres techeras y las mujeres del mundo.

En Guatemala, existen más de 57 denuncias diarias por violencia de género, más de 730 casos de femicidio en el 2013, más de 90 mil embarazos en niñas entre diez y dieciocho años; aproximadamente, un 80% de la población indígena vive en pobreza, de la cual más de la mitad son mujeres. Las brechas de desigualdad hasta el año 2014, entre hombres y mujeres para el desarrollo humano representaban el 11%, que ha aumentado los últimos años -según el último Informe de desarrollo Humano (INDH)-. Nacer mujer, en Guatemala, no es precisamente una ventaja para poder desarrollarnos plenamente y tener una vida digna. Sin embargo, en este país de la contradicción, no está de más reconocer a todas las luces que surgen para que, cada obstáculo sobrepasado, sea un paso más para las mujeres del presente y futuro.

Lo que construimos juntas:

Ha sido, precisamente en las comunidades donde he encontrado la oportunidad de experimentar formas más honestas de sororidad. Estoy convencida que la organización comunitaria es la base del cambio dentro de una realidad -en situación de pobreza- que buscamos superar en conjunto. Estas alternativas de organización nos han enseñado que podemos hacerlo, como en la colectividad con la que las mujeres trabajan. En consecuencia, existen tareas comunitarias distribuidas por género, en tal caso los hombres salen al campo o buscan otras oportunidades fuera de la comunidad y, son las mujeres quienes permanecen liderando la comunidad durante el día. Debido a la precariedad y a la necesidad de poder solventar la alimentación, el agua, la salud y la educación de sus hogares, se reúnen bajo un mismo objetivo y a través del trabajo en equipo, la convivencia y colaboración mutua, han logrado cumplir con los retos que se les presentan diariamente.

En Panimaché V (Quiché), más de cincuenta mujeres, para el año 2013 trabajaron junto a nosotras en el desarrollo de un proyecto de captación de agua pluvial. Ya que cada día debían caminar más de 500 metros en una pendiente para adquirir el vital líquido por lo menos tres veces al día. En tales circunstancias, contextualizar la problemática desde una base comunitaria nos permitió dar un paso más, ya que fueron ellas las impulsoras y ejecutoras de éste propósito. Converger y reunir estas fuerzas nos dio la oportunidad de seguir trabajando otros proyectos.

Así mismo, la falta de energía eléctrica tiene como consecuencia incendios provocados por velas, entre otros problemas; así que, a partir de su experiencia, promovieron el proyecto de paneles solares. Fue precisamente en esta comunidad donde tuve una de las experiencias más inauditas en mi recorrido como voluntaria de TECHO: María estaba encantada de poder contar con luz en su cocina; me invitó a pasar y puso en mi mano una bola de masa, mientras me enseñaba a hacer tortillas, estuvimos conversando por aproximadamente cinco minutos, cuando figuré que había comprendido todo lo que me contaba, a pesar de que yo no hablaba el idioma Kiche’; éste vínculo de respeto y deconstrucción de paradigmas, donde lo que realmente importa es compartir desde el corazón, lo he comprendido en estos espacios.

Panimaché, noviembre 2013.

Panimaché, noviembre 2013.

Las lideresas comunitarias siempre nos han acompañado, trabajando a nuestro lado y enseñándonos a partir de su trabajo: mientras un grupo se ocupa de los niños, se distribuyen las tareas de cocina que resulta ser un espacio para compartir sueños y volverlos reales. En 2014 tuvimos como reto trabajar en Las Majadas (Quetzaltenango), donde era evidente la problemática del alcoholismo; sin embargo, recuerdo muy bien las palabras de Juana:

“Mientras otras mujeres nos vean haciendo éste trabajo, sentirán que ellas también pueden hacerlo”.

Cargaban junto a nosotras las paredes de las viviendas que construiríamos, el siguiente fin de semana. He descubierto, en esta plataforma, nuevas capacidades; a no temerle a los momentos difíciles, ya que de estos han surgido las mejores oportunidades.

No puedo dejar de hablar de la abuelita. María, de 86 años, había sufrido un accidente seis años atrás, donde quedó inmovilizada por una fractura de cadera, pero esto no era un limitante para brindarnos toda su energía, así como las sonrisas más espléndidas. Nos contó que vivió los años de la primavera guatemalteca y que a partir de la resistencia pudieron conservar sus tierras:

“A veces hay que pelear las batallas más de una vez para ganarlas”.

Afortunadamente, TECHO tiene la capacidad de integrar de manera equitativa a voluntarias y voluntarios en los procesos que llevamos, esto es significativo para promover la igualdad de oportunidades en el desarrollo de capacidades inclusivas; somos varias las voluntarias que hemos sentido en esta plataforma la libertad de quitarnos los miedos, retarnos y enamorarnos de esta lucha constante. Es del mismo modo que, a través del brillo que emanan desde el interior, voluntarias referentes nos invitan a actuar para cambiar nuestro entorno, compartir nuestras luchas, fluir juntas y motivarnos.

Me permito agradecer por las experiencias compartidas, a todas las lideresas comunitarias, a todas las que son pilares fundamentales en sus hogares, a todas las amigas, las hermanas, las niñas, las madres, las voluntarias, las coordinadoras, las líderes de cuadrilla, las mujeres de mi vida, con quienes he aprendido que este es el momento de alzar la voz, por nosotras, por ellas, por todas.

A todas las mujeres del mundo, a todas las techeras de los países latinoamericanos y del Caribe, a todas las mujeres de las comunidades que nos permiten formar parte de un solo propósito:

Sueñen en Grande. Aspiren a más. Luchen con fuerza. Alcen la voz y ante la duda, recuerden: Juntas podemos.

Rubi Zelada / Voluntaria TECHO - Occidente


TECHO - Guatemala